sábado, 13 de diciembre de 2008

CARTA DE LOS REYES MAGOS A TODOS LOS PADRES Y MADRES...





Queridos padres:

Baltasar, Gaspar y yo flipamos con vosotros. Hemos recibido miles de cartas pidiéndonos todo tipo de juguetes y cacharros. Estáis atiborrando a los niños de cosas superfluas, de regalos inútiles que dejarán abandonados en cualquier rincón en cuanto se pase el primer calentón de la novedad. Permitidnos que os recordemos los regalos que realmente necesitan vuestros hijos.

En primer lugar, lo más importante que necesitan los niños es amor. Debéis achucharlos, besarlos, abrazarlos, acariciarlos. Y todo ello sin medida. Sin amor los niños no pueden crecer ni madurar; pero, cuidado: no confundáis amor con sensiblería barata; amar no significa consentirlo todo, cumplir todos los caprichos o dejarse chantajear por sus pataletas. Eso sería malcriarlos. Amar significa también establecer límites, enseñarles a distinguir lo que está bien y lo que no, lo que se puede y debe hacer en cada momento y lo que no se puede consentir. Amar también es castigar cuando es preciso.

Y esto enlaza con la segunda necesidad básica de todo niño: educación. Ésa es la mejor herencia que podéis dejarles. Hay que enseñarles a comportarse en cada circunstancia. Tenéis que decirles cómo deben comer, cómo usar los cubiertos, cómo vestir o cómo hablar en cada ocasión. Y, sobre todo, debéis enseñarles a respetar a los demás y eso implica que aprendan a cuidar el trato con los adultos y, especialmente, con sus profesores: a ver si desterramos de una vez esa falsa idea de que todos somos iguales. Todos somos iguales ante la ley y poco más. No es lo mismo tratar con el Rey o con un obispo que con un amigo de juegos; y eso hay que enseñárselo a los niños de pequeños; igual que deben aprender que la porquería no se tira al suelo o que no se debe escupir ni blasfemar.

Las normas de urbanidad y buena educación debéis enseñárselas en casa. Vuestra responsabilidad no la podéis delegar en nadie. Y para educarlos correctamente se empieza predicando con el ejemplo: los padres sois el ejemplo que seguirán vuestros hijos. No lo olvidéis.

Debéis enseñarles también que su futuro depende de ellos mismos y de su esfuerzo, y que los sueños sólo se consiguen a base de sacrificio, porque las cosas importantes de la vida nadie se las va a regalar. Por eso tenéis el deber de educar su voluntad para que sepan cuáles son sus obligaciones y las cumplan en cada momento. Debéis inculcarles que en la vida hay que hacer cosas que muchas veces no nos apetecen ni nos gustan pero que son necesarias. Lo bueno no siempre es lo que me gusta y lo bueno (estudiar, por ejemplo) hay que hacerlo aunque suponga un esfuerzo. Por supuesto, también tenéis que recompensarles por el trabajo bien hecho. Y para ello no siempre es necesario vaciar la cartera. A veces una felicitación cariñosa, un abrazo o un «estoy muy orgulloso de ti» vale más que todo el oro del mundo.

¿Queréis que sean buenos estudiantes y que disfruten leyendo? Pues ponedles un libro en la mano desde que son bebés. Estimuladlos. Primero serán libros de dibujos y fotos con palabras; libros de cartón duro que puedan manipular sin romperlos. Luego llegará el momento de los cuentos y más tarde de las novelas. Pocas cosas unen más a un hijo con su padre que la lectura compartida de un libro. Primero les leemos el padre o la madre; luego llegará el momento de que lea un rato papá y otro el niño. Al final el niño leerá solo y además disfrutará haciéndolo. Mucho disfrutamos mi hijo y yo leyendo los primeros libros de Harry Potter; ahora ya los lee él sólo (los Reyes Magos no estamos solteros y también tenemos hijos, ¿qué os creíais?).

Por último, lo mejor que podéis regalar a vuestros hijos es vuestro tiempo y vuestras personas. Debéis ayudarlos a hacer sus deberes. ¿Para qué os vale dedicar tanto tiempo al trabajo si os perdéis lo más importante: la infancia de vuestros hijos? Los niños os necesitan a su lado. Necesitan que los acostéis con un cuento y un beso y los despertéis con un abrazo. Que les digáis a diario lo mucho que los queréis; que respetéis sus horarios; que juguéis con ellos; que os inventéis historias; que os disfracéis de ogros y les hagáis cosquillas; que os los comáis a besos.

Bueno, ya me he pasado; pero, por favor, recordadlo siempre: amad a vuestros hijos, educadlos y regaladles vuestro tiempo. Ellos os lo agradecerán algún día. Y si no, ¿qué importa? A fin de cuentas, habréis cumplido con vuestra obligación de padres, que es una de las cosas más importantes y bonitas que puede hacer alguien en este mundo. Y eso llenará vuestra vida de felicidad y de sentido.

Atentamente, Melchor, rey.

PEDRO LUIS LLERA, Profesor de Lengua y Literatura publicada en Educate Street

6 comentarios:

Pedro Luis Llera dijo...

Un artículo con ya con solera, pero creo que sigue de plena actualidad. Gracias por publicar mi artículo en vuestro blog.
Pedro L. Llera

EL BLOG DEL COLEGIO GUAYONGE dijo...

Qué sorpresa tan agradable!!! Realmente me ha parecido una carta muy interesante y todos los padres y madres deberíamos conocerla.
Espero que haberla colgado aqui haga que llegue a más gente...
Gracias por el comentario y por escribir artículos tan estupendos.

AMPA Guayonsete, CEIP GUAYONGE" dijo...

Qué bien que la escuela, desde todas la perspectivas, se implique con nosotras las madres, y lo spadres. Me ha encantado el articulo y no lo conocia, gracias mary.
Una duda, ¿qué hacemos cuando estamos enfadados con los hijos y no podemos dar marcha atras por culpa de nuestra propias emociones? brrrrrr.
Venga animate a buscarnos algunos enalces... la via diaria qué dura a veces y que dulce otras.

EL BLOG DEL COLEGIO GUAYONGE dijo...

Gracias por seguir este Blog y darle esa vidilla que necesita este "documento abierto" que nos permite expresar o recopilar aquellos temas que nos ayudan, que nos hacen ver la vida desde otros ángulos y con otra perspectiva.
Esa duda...difícil respuesta tiene!!je,je...ser padre o madre implica "enfrentarse" y sin recetas a nuestros "problemas" cotidianos...los que tenemos hijos/as, o somos maestros/as... sabemos de qué hablamos...y nuestras emociones están ahí, y no podemos meterlas en un saco y apartarlas... forman parte de nosotros mismos, y son esas mismas emociones las que nos ayudan a encontrar la salida adecuada. Besos y gracias de nuevo por venir y dejar esos comentarios tan constructivos.

tanci dijo...

¡Qué sabios son los Reyes Magos!. Y qué valiente el Rey Melchor al plantear lo que nunca se ha debido de olvidar. Es más lo que siempre ha servido para el desarrollo de nuestros niños y nuestras niñas. Melchor, al igual que muchas personas que seguimos estas andanzas de la enseñanza-educación, sabe perfectamente que no hacen falta grandes cosas para conseguir buenos resultados. Ël lo ha dicho en dos palabras; amor y educación. Ahí es nada y es todo. Pero yo recojo una sentencia que alguien una vez me enseñó y que llevo conmigo siempre.Y es la que su¡igue:" No hay que olvidar la sabiduría de los abuelos, la experiencia de los padres y el conocimiento de los maestros" Esas tres cosas bien armonizadas pueden llevar a que en un futuro se planteen aspectos menos materialistas y más humanos. Tal vez más en la línea que quieren Melchor ,Gaspar y Baltasar. Se hace camino al andar...
Me encantó Mary esta carta, además de todo lo que se va publicando a través de este magnífico blog que nos lleva a compartir ideas y pensamientos. Sin dejar a un lado los sentimientos. Felicidades por llevarnos a todos estos trocitos de vida. Un abrazo.

EL BLOG DEL COLEGIO GUAYONGE dijo...

Gracias Tanci, tu comentario es magnífico, como todo lo que tu escribes...y viene a complementar lo que esa carta, tan bien escrita y pensada, vino a decirnos. Sabemos que no es nada nuevo, pero como siempre...el sentimiento con que se expresan las ideas,nos hace entender mejor, y eso, casi siempre ayuda.
Un abrazo.