domingo, 14 de octubre de 2012

UN LIBRO MUY INTERESANTE...Y UNA VEZ MÁS ESTAMOS DE ACUERDO QUE ESCUELA Y FAMILIA DEBEN IR DE LA MANO...


¿Quién educa a mi hijo?
Victoria Cardona

Familia y escuela en los años decisivos de su formación

En la actualidad, son cada vez más las familias que delegan en la escuela aspectos importantes de la educación de sus hijos. Sin embargo, ¿no es cierto que la figura del profesor está cada vez menos reconocida y más cuestionada? ¿No es cierto también que el éxito escolar nace en la familia?

Es el momento de pararse a reflexionar sobre estas contradicciones y darse cuenta que, en los años decisivos para su formación, la única vía debería ser la conciliación entre escuela y familia. Esto se refleja en muchos aspectos, desde decisiones tan importantes como la elección de la escuela hasta el interés que debemos demostrar los padres por sus estudios.

Victoria Cardona, madre, abuela, maestra y escritora especializada en orientación familiar, nos expone sus ideas sobre la educación de los hijos, desde su primera infancia hasta su adolescencia, dejando claro que en esos años familia y escuela deberían ir de la mano.

En abc.es, en la sección familia, hoy extraen de este libro las siguientes pautas de estudio para ayudar a nuestros hijos a rendir mejor en los estudios:

1. HACER AGRADABLE EL ESTUDIO: Esto significa anirmalos con comentarios como: «¿Qué toca hoy?, si puedo te echo una mano...», «no tendrás interrupciones», «aprovecha ahora que tienes el ordenador libre por si has de buscar algo por internet...». Nunca haremos comentarios que desprestigien la autoridad del profesor como, por ejemplo, «esos profesores te ponen demasiados deberes», o bien que preocupen a nuestro estudiante: «¡Mira cómo trabajan tus padres para pagarte un buen colegio!». Si ha de realizar algún trabajo, procuraremos que nuestro hijo no sea adicto al cortar y pegar, sino que la lectura sea instructiva y sirva para adquirir conocimientos. «Aunque los estudiantes que leen ficción tienen más probabilidades de lograr una puntuación alta, son los estudiantes que leen una gran variedad de materiales los que consiguen hacerlo realmente bien», dice textualmente el informe PISA. Es un consuelo saber que el fracaso escolar no se debe a la utilización que hacen de las redes sociales; sin embargo, conviene que en casa establezcamos un horario para la comunicación en la red con sus amigos, que sea distinto del tiempo de estudio, igual que hacemos con alguna actividad extraescolar y con algún deporte que practique.

2. DISPONER DE UN ESPACIO ADECUADO. Hay que intentar disponer de un espacio en el hogar para el estudio de nuestros hijos, que siempre sea el mismo. Sin música, sin ruidos, sin iluminación; a la vez, como cada uno es diferente, debemos distinguir al que sabe estar concentrado durante mucho tiempo del que necesita hacer pausas de descanso y reanudar los deberes o el estudio. En las familias con pisos pequeños, se puede arreglar un espacio para estudiar, aunque sea la mesa de la cocina o del comedor, con la única condición de establecer un horario para no tener que cenar con los libros ocupando la mesa. Para no dispersarlos, no podemos interrumpirlos a cada momento. Lo que sí podemos hacer es preguntarles lo que han memorizado; de esa forma sabremos si han aprendido a resumir y sintetizar, y si han reflexionado sobre lo que están estudiando. Sería ideal que no tuvieran el ordenador abierto mientras estudian, a no ser que estén buscando en la red algún documento relacionado con el estudio. Cuando nuestro hijo lee detenidamente, aprende. Concentrarse en el estudio es una tarea que los padres tenemos que facilitar. Nuestro hijo necesita su rincón.

3. APOYAR A LOS PROFESORES. Escuchemos y secundemos lo que nos dicen los profesores sobre nuestro hijo. Si no supiéramos la versión del colegio podríamos dejar de lado a aquel hijo o hija que, con más dificultades, necesita más tiempo para aprender y, por tanto, más atención de nuestra parte y —en caso necesario—, de profesores o especialistas del lenguaje; incluso puede suceder que otro con más facilidad para el estudiar se convierta en perezoso por no realizar ningún esfuerzo.

A estudiar se aprende estudiando

—Orientémosle en los deberes de casa, pero dejemos que sea él quien los resuelva
—En las calificaciones escolares, procuremos fijarnos más en el esfuerzo que en las calificaciones de nuestro hijo para obtener mejores resultados.
—Cuando el alumno está motivado y es valorado por su familia y por su profesor, responde mejor a todas las tareas escolares.
—Las motivaciones que demos a nuestro hijo deben ser menos materialistas y más fundamentales, como recibir la gratificación por el trabajo bien hecho y aumentar así su propia autoestima.
—Estimular en el interés por el estudio y secundar lo que pide en el colegio.
—Nuestro hijo necesita una amplia cultura para tener más medios para ser más libres; la ignorancia es mala consejera, porque coarta su capacidad de elección.


**Haciendo clic sobre la portada del libro puedes comenzar a leerlo...

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